Sin embargo, colocar una piscina sobre una estructura elevada no es una decisión que deba tomarse únicamente en función del espacio disponible. El principal peligro no está en el tamaño aparente del recipiente, sino en el peso acumulado del agua. Una piscina relativamente pequeña puede introducir sobre el forjado una carga de cientos o incluso miles de kilogramos.
Antes de llenar una piscina en un balcón, terraza o cubierta, es imprescindible comprobar si la estructura está preparada para soportar esa carga. Esta comprobación debe realizarla un técnico competente.
Un litro de agua pesa aproximadamente un kilogramo
El cálculo inicial es sencillo: cada litro de agua pesa aproximadamente un kilogramo. Esto significa que una piscina con 1.000 litros de capacidad añade cerca de una tonelada de peso, sin contar la propia piscina, los bañistas, la depuradora, el mobiliario, las macetas u otros objetos
situados en la terraza. La carga aproximada también puede estimarse a partir de la profundidad del agua. Sobre una superficie de un metro cuadrado, cada diez centímetros de altura de agua representan aproximadamente cien kilogramos.
- 10 centímetros de agua: aproximadamente 100 kg/m²
- 20 centímetros de agua: aproximadamente 200 kg/m²
- 30 centímetros de agua: aproximadamente 300 kg/m²
- 40 centímetros de agua: aproximadamente 400 kg/m²
- 50 centímetros de agua: aproximadamente 500 kg/m²
Estas cantidades corresponden únicamente al agua. Al resultado hay que añadir el peso de la lona, la estructura tubular, la depuradora, las personas que utilizan la piscina y cualquier otro elemento colocado alrededor.
Ejemplo práctico del peso de una piscina
Una piscina de dos metros de largo, un metro y medio de ancho y cuarenta centímetros de profundidad puede contener aproximadamente 1.200 litros de agua. Solo el agua pesaría alrededor de 1.200 kilogramos. Si entran dos adultos y se suma el peso de la propia piscina, la carga total podría acercarse a los 1.400 kilogramos concentrados en una superficie de apenas tres metros cuadrados.
Una terraza no está diseñada automáticamente para soportar una piscina
Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que una terraza puede soportar cualquier piscina porque está construida con hormigón o porque varias personas pueden caminar sobre ella sin problemas. La resistencia de una estructura no se determina mediante este tipo de apreciaciones. El Código Técnico de la Edificación establece valores de sobrecarga de uso para las diferentes zonas de los edificios. En las zonas residenciales se contempla habitualmente una sobrecarga característica de 2 kN/m², aproximadamente equivalente a 200 kilogramos por metro cuadrado. Esta cifra representa una hipótesis de cálculo para el uso normal del edificio. No debe interpretarse como una autorización para colocar cualquier elemento que pese hasta esa cantidad ni como un margen disponible que pueda consumirse íntegramente mediante una piscina.
La comprobación estructural debe considerar el tipo de forjado, su antigüedad, la distancia entre apoyos, las vigas, los pilares, las cargas permanentes, la distribución del peso y el estado de conservación de la estructura.
Además, los equipos pesados y las concentraciones especiales de carga no quedan necesariamente cubiertos por los valores ordinarios de uso. Una piscina portátil debe analizarse como una situación específica y no como un elemento doméstico convencional.
Especial precaución en los balcones volados
El riesgo puede ser mayor en un balcón volado, es decir, en una plataforma que sobresale de la fachada sin pilares visibles debajo. Este tipo de elemento trabaja estructuralmente como un voladizo y transmite los esfuerzos hacia su unión con el edificio.
Su comportamiento es diferente al de una terraza apoyada directamente sobre pilares, muros o el terreno. Por este motivo, una piscina nunca debería colocarse en un balcón volado sin un informe técnico previo. Aunque el recipiente sea pequeño y tenga poca profundidad, la carga puede superar ampliamente el uso para el que fue concebida la estructura. Tampoco es una solución fiable situar la piscina junto a la fachada o repartir el agua en varios recipientes.
Solo un técnico puede determinar dónde se encuentran los apoyos y cómo se transmiten realmente las cargas.
No todas las terrazas de Fuengirola son iguales
En Fuengirola existen edificios construidos en épocas muy diferentes y mediante sistemas estructurales distintos. Una terraza de planta baja apoyada sobre el terreno no presenta las mismas condiciones que una terraza situada sobre una vivienda, un garaje, un local comercial o un
vuelo exterior. También es necesario diferenciar entre una azotea comunitaria, una terraza de uso privativo y una cubierta perteneciente exclusivamente a una vivienda.
El hecho de disponer del uso exclusivo de una terraza no significa necesariamente que todos sus elementos constructivos sean privativos ni que puedan modificarse sin limitaciones. La Ley de Propiedad Horizontal establece que las actuaciones realizadas dentro de una vivienda no pueden menoscabar la seguridad del edificio, alterar su estructura general, modificar su configuración exterior ni perjudicar los derechos de otros propietarios. Antes de instalar una piscina, resulta conveniente revisar los estatutos de la comunidad, comunicar la intención al administrador y consultar si existe alguna prohibición específica. Cuando pueda verse afectada la estructura, la impermeabilización, la fachada, los desagües o cualquier elemento común, la actuación no puede tratarse como una simple colocación de mobiliario.
Filtraciones, desbordamientos y daños a los vecinos
El peso no es el único riesgo. Una piscina puede romperse, sufrir una perforación o desbordarse durante su utilización. La salida repentina de cientos de litros de agua puede inundar la terraza, saturar los sumideros y producir filtraciones en las viviendas inferiores. La impermeabilización de una terraza está diseñada para evacuar la lluvia y soportar las condiciones previstas en el proyecto, pero no necesariamente para recibir de forma repentina el contenido completo de una piscina.
El agua también puede alcanzar encuentros de fachada, puertas, juntas, instalaciones eléctricas o zonas donde la lámina impermeabilizante se encuentre deteriorada. En edificios próximos al mar, la humedad ambiental y la exposición a agentes externos pueden acelerar el deterioro de determinados materiales. Las fisuras, corrosiones, desprendimientos, deformaciones o manchas de humedad son señales que deben revisarse antes de añadir cualquier carga extraordinaria.
La seguridad infantil también debe tenerse en cuenta
Incluso una piscina con poca profundidad puede representar un riesgo grave para niños pequeños. Nunca debe utilizarse sin supervisión directa y permanente de un adulto. Tampoco debería colocarse cerca de una barandilla, ya que su borde puede convertirse en un escalón que facilite una caída al vacío. Asimismo, los equipos eléctricos deben mantenerse alejados del agua, utilizar conexiones adecuadamente protegidas y evitar cables atravesando zonas mojadas.
La depuradora y los accesorios deben instalarse siguiendo las instrucciones del fabricante. No obstante, las instrucciones comerciales del producto no sustituyen una comprobación de la estructura del edificio.
Qué hacer antes de instalar una piscina
La actuación correcta es solicitar la revisión de un técnico competente. El profesional deberá conocer las dimensiones de la piscina, su altura máxima de llenado, el peso de los usuarios y la ubicación exacta prevista. A partir de la documentación del edificio y de una inspección, podrá comprobar la capacidad del forjado y establecer si la instalación es viable.
No basta con preguntar al vendedor, copiar la solución de un vecino o calcular únicamente los kilogramos por metro cuadrado. Dos terrazas aparentemente idénticas pueden tener estructuras, apoyos, cargas permanentes y estados de conservación completamente diferentes.
En caso de no disponer de una verificación estructural, la opción prudente es no llenar la piscina.
Para refrescar una terraza existen alternativas con una acumulación de agua mucho menor, como duchas portátiles conectadas correctamente al desagüe, pulverizadores, toldos, sistemas de sombra o pequeñas zonas de juegos acuáticos que se vacíen después de su uso.